En el transcurso de mi ejercicio profesional como Coach me he encontrado con bastantes situaciones en las que me han hecho preguntas sobre las características de un proceso de Coaching, si tiene que ver con la terapia psicológica, o como nosotros, los coaches profesionales, ayudamos a nuestros clientes. Es decir, que existe un interés y a la vez ciertas dudas sobre en qué consiste nuestro trabajo y en qué se diferencia con otro tipo de intervenciones como pueden ser la mentoría y la terapia.

Coaching:

Tal y como define la asociación española de Coaching, El coaching profesional es un proceso de cambio favorecido por la relación profesional establecida entre el cliente y el Coach , a través del cual, consigue alcanzar sus objetivos en cualquier ámbito de su vida elegido para dicho cambio (Familiar, Laboral, Organizacional, Social, Salud , personal,).

Es un proceso confidencial en el que a través del diálogo y preguntas abiertas, uso de metáforas y en ocasiones, otras dinámicas, se persigue que el cliente pueda desarrollar al máximo su potencial, ayudando a la toma de conciencia tanto de sus fortalezas como de aquellas partes de su personalidad o de la situación actual en la que se encuentra, que le están dificultando su ascenso a la cima. Un proceso de coaching, promueve la toma de responsabilidad del cliente en su propia vida, facilitando un cambio de paradigma en el que pueda sentirse empoderado y motivado. El cliente puede así involucrarse con confianza en la toma de decisiones y en emprender las acciones necesarias para la consecución de sus objetivos. Se considera que nadie tiene mejores respuestas y soluciones que las que el propio cliente puede darse a sí mismo cuando conecta con sus valores y toma conciencia de su propia potencialidad.

Pilares del Coaching

Añadiendo a todo lo explicado hasta ahora, podríamos decir que en un proceso de coaching hay varios pilares que siempre han de estar presentes:

  • Se trabaja en dirección a un objetivo, es decir, aquello que el cliente quiere conseguir. La acción, que vendrá de la toma de conciencia y descubrimientos que vaya realizando el cliente, es una parte fundamental del proceso, ya que son justamente las acciones que el cliente lleva a cabo, lo que ayuda a que se acerque a su objetivo. Se trabaja desde la realidad presente en la que se encuentra el cliente, hacia el futuro que éste quiere construir.
  • El Coach, realiza el acompañamiento sin dirigir o indicar al cliente qué tiene que hacer o cómo debe hacerlo, sino que se convierte en un instrumento que le ayuda a catalizar su propia energía y recursos. La relación con el cliente debe construirse en la confianza y el respeto máximo hacia la persona que es. No hay lugar para los juicios de valor.
  • Todos los Coaches nos adherimos a un código ético que debemos respetar y honrar en nuestro ejercicio profesional. Es importante que nuestros clientes lo conozcan y a título personal, siempre lo hago llegar a los clientes con los que trabajo.

Asegurar que se contrata un proceso de coaching con un Coach certificado a través de la Asocación Española de Coaching (ASESCO) o la International Coach Federation  (ICF) es asegurar que se contrata con unas garantías para el ejercicio profesional. Os dejo aquí el enlace al código ético que se encuentra en la web de la asociación Española de Coaching para vuestra consulta:

http://www.asescoaching.org/la-asociacion/codigo-etico/

Mentoría:

Por otra parte, en un proceso de mentoría, el mentor/a, transmite el conocimiento que ya posee a la persona con la que trabaja. En este proceso se entiende que el mentor/a, goza de un conocimiento mayor que su aprendiz en el área de trabajo en el que están colaborando. Esto puede realizarse con diferentes estilos y encuadres, dependiendo del mentor/a y contexto, aunque en general, es un estilo más directivo y orientado hacia un lugar concreto. En un proceso de coaching no se indica al cliente el camino a seguir, sino que se le acompaña para que vaya construyendo el suyo propio y que a lo largo de éste, pueda ir reconociendo sus recursos así como valorar el riesgo que está dispuesto a asumir en la toma de decisiones, pudiendo calibrar hacia donde quiere dirigirse.

Terapia psicológica:

Dentro del marco de la terapia psicológica, podemos encontrar grandes diferencias entre unas y  otras, por ejemplo, una terapia dentro de un encuadre gestáltico y otra con una orientación cognitivo- conductual. Tomándome la licencia de hablar desde la generalidad de la terapia psicológica, el cliente o paciente no tiene por qué buscar un objetivo concreto ni tampoco se considera parte del proceso la toma de acción. Generalmente el acudir a terapia sucede en contextos vitales en que la persona siente un desequilibrio en su vida, algo que le hace sentirse mal y por el que pide ayuda. Aunque como decía anteriormente depende del enfoque de la terapia, ésta se suele centrar en el pasado del cliente o cómo éste ha influido en la persona y circunstancias en las que vive hoy.

Para resumir:

En un proceso de Coaching, se trabaja desde la realidad en la que se encuentra el cliente y en dirección hacia dónde quiere llegar. Se puede viajar a momentos pasados del cliente con finalidades muy concretas como por ejemplo, para ayudarlo a conectar con sus recursos o valores, pero en cualquier caso, no es un proceso de acompañamiento que se centre en el pasado del cliente como puede ser la terapia psicológica.

Espero que este artículo ayude a clarificar en qué consiste un proceso de Coaching y las principales diferencias con otras intervenciones como la mentoría o terapia.

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