Hace días que vengo escuchando referencias a la Navidad y a lo que conlleva en el mundo occidental: decoraciones, compras, reuniones con amigos y familia, algún exceso que otro que acusamos a la vuelta de enero. Me he quedado pensando especialmente, en las reuniones navideñas, tan añoradas y temidas al mismo tiempo: ¿por qué parece costar tanto hacer lo que nos apetece realmente y dejar de participar en aquello que ya no nos hace felices? Pensando en esto, me vino al pensamiento esta idea de la felicidad y los límites.

En mi visión personal, la felicidad es una mezcla de bienestar, motivación y sensación de libertad. Hace tiempo leí una frase, no recuerdo la referencia, que decía que una persona realmente libre es aquella que puede decir que no a una cena sin tener que justificarse. En mi opinión, hay mucha verdad en esta frase. Escoger donde, como y con quien quieres estar es algo a lo que todos tenemos derecho y que no tiene que ver con “pasar” del resto del mundo o tus seres queridos. Significa respetarte y darte tu sitio siendo consciente de tus emociones y pensamientos. La parte más complicada, es llevarlo a cabo y decir “no” ante algunas situaciones. ¿Qué hace falta para poder decir “no”?

Autoestima y confianza

Cuando confías en ti mismo/a y tienes una autoestima saludable, eres capaz de decir “no” asertivamente y poder un límite claro. Esto significa participar en aquello con lo que te sientes bien y rechazar lo que no te aporta o no te apetece. Lo puedes hacer desde el respeto y la tranquilidad. No hay enfados ni sensaciones extrañas. Te sientes lo suficientemente seguro/a como para actuar de forma coherente con lo que estás pensando y sintiendo. También te permite mantenerte firme ante situaciones que ejercen presión para que cambies tu posición.

Conocerte bien

Saber qué te hace feliz y qué no, conocer que es importante para ti, cuáles son tus banderas rojas o limites inviolables, es imprescindible. Esto parece muy obvio, sin embargo, muchas veces funcionamos en piloto automático. Actuamos como creemos que se espera de nosotros o lo que es “socialmente aceptable” Pero, ¿Que es importante para ti? Es necesario meditar sobre ello para tenerlo claro.

Desapego

El desapego significa relacionarse desde la libertad y el respeto hacia ti y hacia los demás, es la forma más genuina de amor. Dejas al otro ser quien es y no quien tu quieres que sea. La relación se basa en la honestidad y no en la exigencia ni los deberías. Vivir una relación en esta perspectiva, significa poder unirte al otro/a desde un sitio genuino y real.

Responsabilidad

Eres responsable de cómo te manejas en tus relaciones interpersonales y lo que construyas a partir de ellas. Entender este principio significa también comprender que tu felicidad depende de tí y no de lo que hagan los demás o como responsan ante ti.

Flexibilidad

Entender tu derecho a decir que no, es entender el derecho del otro a decir que no. Por tanto, cuando alguien te dice que no, tienes la flexibilidad suficiente para adaptarte a esa situación sin enfado, ni intentar manipular o presionar para convertirlo en un sí o que se acerque a una expectativa mental que habías construido.

Todo esto, ¿para qué?

Sentir que estás donde deseas, con las personas que quieres y haciendo lo que has escogido, provoca una gran sensación de plenitud. Respetarse a uno mismo /a es el primer paso para respetar a los demás. Entonces comprendes que ellos /as también tienen su manera de entender y vivir su propia vida. Cuando varias personas deciden estar juntas desde este sitio, conociendo sus diferencias y respetándolas y amándose a pesar de ellas, hay mucho más sitio para el gozo y ninguno para la queja. Es una manera de liderar tu vida y no de ser espectador /a de lo que acontece como si no pudieras hacer nada al respecto.