Para liderar, necesitamos conocer aquello que es coherente con nuestra vida actual y dejar ir lo que nos lastra.

Cada vez escuchamos más habitualmente que podemos ser los líderes de nuestra vida, pero, ¿qué significa eso realmente?

Desde el punto de vista de la psicología, hay muchos estudios sobre los tipos de liderazgo y cómo afecta el estilo del líder al grupo que lidera, tanto en productividad como desde el punto de vista de las relaciones interpersonales.

Mi propuesta para el artículo de hoy, va enfocado al área personal e individual que ejercemos cada uno en nuestra propia vida.

Comienzo con esta idea: no hay mucho que pueda hacer por otra persona, si no lo hago por mi mismo/a antes. Con esto, quiero decir que si tengo dificultades para reconocer mi propio estado emocional y gestionarlo, establecer prioridades en mi vida, concederme tiempo para gestionar aquello que es importante, etc. difícilmente podré hacer esto mismo con los demás. En resumen: un/a buen /a líder, se lidera a sí mismo/a primero.

En esta sociedad de prisas y competitividad que hemos ido gestando entre todos y todas, parecemos habernos olvidado de algo básico:

Si me paso el día mirando a quien tengo al lado para “estar al nivel”, me olvido de lo que estoy haciendo yo y lo que realmente es importante para mí. Contrariamente a la idea de que es egoísta pensar en uno/a misma, darnos el tiempo para conocer la persona que somos, lo que sentimos y hacia donde queremos dirigirnos, nos ayuda a ser más empáticos y receptivos con las necesidades de los demás.

Precisamente porque puedo reconocer y atender mi propia necesidad, puedo atender la del resto. Al cubrir lo que yo necesito, puedo ver al otro realmente, en lugar de proyectar mi necesidad en él o ella y darle lo que en realidad quiero yo para mí.

Liderar tu vida pasa por ser coherente con tus propias necesidades e intereses en el momento actual. Quizá lo que disfrutábamos o tenía sentido en un punto de nuestra vida, ahora ya no lo tiene. Por eso, y haciendo una analogía tecnológica, necesitamos re- actualizarnos al igual que lo hacemos con las App de nuestro móvil. Descargarnos nuestra última versión para “funcionar” bien.

Esto pasa por hacernos preguntas y tener la valentía de escuchar la respuesta.

¿Qué es prioritario para mí en este momento vital?

¿A qué le estoy dedico la mayoría de mi tiempo?

¿Cuánta coherencia hay entre las decisiones que tomo y las prioridades que he establecido en mi vida?

¿Cómo de feliz me encuentro con las decisiones que estoy tomando?

De seguir por el camino que voy hoy ¿dónde estaré dentro de dos, tres, cinco años?

Adelante, sé líder, pregúntate. Solo tú sabes la respuesta.